es como si todo pasara en un segundo en la yema del dedo,
las circunstancias se volvieron espesas
y las raíces intentaron ensancharse...
aunque muy cómodamente sobreabunde sueños con olores,
hoy repito gestos desmedidos
para que salgamos a dormir al sol,
en esta tarde de invierno
desde atrás
y un poco mas
suena la música que calma las heridas...
el viento nos mueve cuando ella se deja caer
(esta sonriendo)
y despierta...
no sabe gritar
solo quiere nadar en esa infinidad dudosa
y yo necesito que me mire,
que me diga sus secretos...
después cantará para ustedes con el corazón en la voz
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