martes, 23 de agosto de 2011

ser

Nacer en un mundo de melodías, encontrar la fuerza en ellas, crecer con el calor del sol, mi, re, do, notas sin notas, contratiempos, sonidos nuevos, imaginarios, de colores, revivir cada instante musical, de silencio, capaces de fingir el realismo, salteando licuadoras engreídas, citando al verso, todos juntos amontonados, cansados, llenos de barro, lleva una niña que tiene miedo y quiere jugar, la madre le pide que confié, pero ella sabe lo que va a ocurrir, se resiste, se retiene, llena de fantasmas, llena de ruidos, llaves, puertas rotas. Se abre lentamente la pesada y oxidada puerta, entra la luz, lo mira, está muy lejos, rubio, alto, con ese paredón adelante que no lo deja ver nada, bajan, los pies tiemblan hace tiempo no tocaba el suelo, pierde el equilibrio, su madre la toma fuerte del brazo la obliga a seguir, siguen, los palpan, olfatean, los carnean, un minuto de vida, vuelven a encerrarlos, cuarentaicinco segundos, están todos, no hay nadie, el gas entra por la nariz, las orejas, la boca, los poros, treinta segundos, llora, llora, llora, llora, llora, quince segundo, ya no están ahí, los gritos se han multiplicado, no sabe dónde está su madre, cero, está sola, corre al baño, abre la canilla, el frio comienza a penetrar el cuerpo, sumerge su cabeza en agua, tiembla, no sabe donde esta, está viva, está muerta, el cuerpo tiembla cada vez más, el silencio, el agua, está viva, se mira al espejo y trata de volver. Somos dueños de nuestros cuerpos, somos solamente, pasamos el tiempo, el espacio, cruzamos el mar, la vida, la sangre, somos bichos, nueves y piedras. Cero. La música traspasa el cuerpo lo vuelve vulnerable al viento, tiempos de esferas que giran en distintos sentidos, en diversos tiempos, en la misma visión del ser. Correr en las partituras, llenarse de esos movimientos sinuosos, rectos, octilinios, circenses, zigzagueantes, la acústica que nos lleva a mover las caderas y el alma, la cabeza y la espalda se afectan al ritmo de los tambores, los platillos. Ya no somos humanos, somos seres etéreos llenos de magia y color.

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